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CAIFÁS
Existen, en la Semana Santa de Sevilla, algunos personajes secundarios de La Pasión de Jesús, que, por el protagonismo que tuvieron en la misma, se han convertido en referentes de algunos "misterios", que procesionan, durante los "días grandes de Sevilla".
Uno de ellos es Caifás, el artero y tortuoso sumo pontífice de los sacerdotes judíos, que ocupaba dicho cargo, durante los trascendentales días en que Jesús padeció los tormentos que salvarían a la Humanidad.
Este singular personaje fue determinante, en su actitud política, para que el Procónsul y Gobernador de Judea, Gaio Poncio Pilato, se viese obligado a condenar a Jesús, a pena de muerte por crucifixión.
Y, así, representado en todo su maligno retorcimiento, en toda su clara faceta de conspirador, que sólo cuida de sus intereses, se nos presenta sobre el "paso" de "misterio", en la Cofradía de la Hermandad de "San Gonzalo.
Con respecto a esta imagen que mencionamos, hemos de señalar que sus rasgos faciales corresponden a los de D. Federico de Avila y Cores, uno de los fundadores de la Hermandad y auténtica "alma mater" de la misma, quien posó para servir de modelo al genial Luis Ortega Brú.
Siguiendo con este personaje, uno de los protagonistas principales de la Pasión de Jesús, por cuanto su participación en el proceso fue decisiva.
Su nombre era José Qyapha o Cayafás y era yerno de su antecesor el el cargo, sumo sacerdote Anás. Fue nombrado pontífice, en el año 18 de la Era Cristiana, por el Procurador Valerio Grato. y se mantuvo en el pontificado durante 19 años (hasta el 37), cuando fue sustituido por el Procurador Vitelio.
Su permanencia en el cargo fue anómala por dilatada, lo cual induce a pensar que su servilismo y aparente sometimiento al poder de Roma fue de tal índole, que este largo período en el cargo constituyó un premio a sus "buenos servicios", en su trayectoria como sumo sacerdote.
También son de destacar sus cualidades como hábil diplomático y negociador (aunque también fue beligerante), durante el período en que Pilato fue Proconsul.
Tras su dilatada estancia en el poder religioso (con gran trascendencia política), le sucedió su cuñado Jonathan, hijo de Anás; algo que puede servir de indicio para suponer que el anciano Anás, quien, como sabemos, había sido también sumo sacerdote, manejaba los hilos del poder, con absoluto nepotismo, instalando en tan elevado puesto a sus incondicionales y él, en "la sombra", era quien realmente marcaba las directrices a seguir.
La leyenda nos ha proporcionado una imagen de Caifás, como un hombre de bajo nivel, tanto intelectivo como intelectual, algo que, al parecer, no se compadece con los hechos que de él conocemos. Como buen saduceo era arrogante, insolente y osado. Jamás dudó en abusar de su autoridad para conseguir sus fines, por muy detestables que éstos fuesen.
Al parecer, era de estatura elevada (teniendo en cuenta que la media de altura de los varones judíos, de aquella época, no sobrepasaba un metro cincuenta y cinco centímetros), con porte arrogante y maneras delicadas, algo que, a primera vista, podría suponer un carácter flexible, lo cual distaba muy mucho de la realidad.
La leyenda dice que, en sus últimos días, fue llevado a Roma, cargado de cadenas, pues el Emperador le responsabilizó de las consecuencias que, para el Imperio, constituyeron la Pasión y Muerte de Jesús y los "trastornos" posteriores que éstas causaron al Imperio. Según la misma leyenda y que recoge en la Carta Apócrifa de Tiberio a Pilato, cuando el navío que lo transportaba, rumbo a Ostia, se encontraba a la altura de la isla de Creta, Caifás murió de manera violenta y miserable; por lo que su cadáver fue desembarcado para darle sepultura:
"... ni la misma tierra quiso acogerle, expulsándole, una y otra vez fuera de sí, cuando intentaban enterrarle. Debido a ello, unos jóvenes que se encontraban presenciando la escena, comenzaron a arrojar piedras al cadáver, hasta que éste quedó sepultado y cubierto por las mismas... "
Según la tradición; su casa-palacio estaba situada al norte de la colina de Sión, a pocos metros del Cenáculo y de la iglesia que hoy en día conocemos como de "La Dormición", en el entorno de la llamada "Puerta de David".
Según cuenta una tradición piadosa del Siglo XII: Al parecer, la reunión o "asamblea informal" que se celebró en una casa de campo que Caifás poseía cerca del valle de Hinon recibió el nombre de "Casa del Mal Consejo".
El Domingo de Ramos, entró Jesús en Jerusalén, para celebrar la Pascua, en compañía de sus Discípulos y fue durante la Cena de celebración de La Pascua cuando manifestó, públicamente a sus Discópulos que sería traicionado por uno de los presentes, vaticinando, así mismo, las Negaciones de Pedro. Tras la Cena Pascual, Jesús marchó al Huerto de Getsemaní, en el Monte de Los Olivos, para orar, acompañado de algunos de sus Discípulos y allí fue tomado preso por los esbirros del Sanedrín.
Al parecer, Caifás, por deferencia a su suegro Anás le envió a Jesús en primer lugar, pues debía interesarle la opinión de éste, antes de proseguir con la cruel farsa.
Al parecer y según se desprende de la actitud de Anás, éste no quiso participar en la cuestión y lo envió a Caifás. Aunque, Jesús permaneció poco tiempo en casa de Anás, durante dicha estancia fue cuando se produjo el escarnecedor abofeteo de Jesús, por parte de un sayón; instantes que se recogen en el Evangelio y en nuestra Semana Santa, en el "paso" de "misterio" de la Cofradía de la Hermandad de "Jesús Ante Anás en Su Soberano Poder, Stmo. Cristo del Mayor Dolor y María Stma. del Dulce Nombre", ("La Bofetá").
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