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CUARTA CLASE: LOS ESTILOS DE LA SAETA
El origen de la saeta aún no se ha podido llevar a determinar, pero indudablemente que la saeta, como tal, irrumpe fuertemente en la Festividades Religiosas de la Pasión del Señor, y sobre todo en la Semana Santa.
Mucho tuvieron que ver en esto los Rvdos. Padres. Franciscanos, Dominicos, etc., cuando se establecieron en Andalucía y comenzaron sus predicaciones, Via Crucis y procesiones, y que para llegar al ánimo del creyente, entonaban unas coplillas que comenzaron a llamar saetillas o saetas, que eran letras relativas a los salmos litúrgicos, plegarias o simplemente unas letras breves que contenían una sentencia moral o espritual, y que cantaban los fieles en estos actos religiosos.
Pero la saeta, como poesía, verso o copla, que es expresada valientemente por una sola voz, representa la expresión mas popular del Pueblo sencillo que reza y canta.
Para el Padre Fray Diego de Valencina, la saeta era un suspiro, un canto y una oración, él que tantas saetillas había cantado y escrito en sus innumerables sermones.
La saeta lisa y llana comienza a cantarse en Andalucía, cuando aparece el cante flamenco y concretamente la toná, de la cual una de sus derivaciones es la saeta, que aún se canta en distintos lugares de nuestra región y que han sabido conservar la idiosincracia de sus raíces. Esto ocurre en Puente Genil, Marchena y algunas otras localidades más.
La saeta se puede clasificar en dos grandes grupos: la saeta primitiva y la moderna. La primera es aquella que tiene su desarrollo hasta el Siglo XIX, y la segunda la que se hace muy popular, a partir de ese mismo Siglo.
La saeta tambien se destaca como parte integrante del cante jondo en dos facetas importantes: las que se derivan de las tonás y Ias que se encuentran en línea directa de la seguiriya.
Pero existe como tercera faceta, la saeta autoctona, que tiene vida propia.
La toná es el cante madre y de allí, llegaron a Sevilla, a las fraguas de las cavas gitanas de la vega trianera, con sus marcheneras y martinetes. También, desde Marchena a través del tráfico carcelario de la cárcel marchenera a la antigua del Populo sevillano se introduce el cante de la Carcelera.
Existen otras clasificaciones de la saeta ateniéndose a sus letras y temas literarios, que se dividen en cuatro tipos: descripitiva, laudatoria, plegaria y exhortativa.
Las letras de las carceleras forzosamente han de tratar de una plegaria ó súplica que lanza áquel que está privado de libertad.
Carcelero, ten piedad,
que tengo alegría sana
y me llena de caridad,
el sonar de las campanas
de amor y libertad.
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