Este pregonero ve como obligación darle las gracias a tantas personas por él muy queridas y apreciadas, y sin las cuales, el Pregón no hubiese sido realidad.
En primer lugar, cómo no, las gracias más sinceras a la Primitiva, Real, Ilustre, Venerable y Franciscana Hermandad del Rebaño de la Divina Pastora de las Almas, María Santísima y Santa Marina, y especialmente a los jóvenes de esta corporación (Álvaro Martín, Fco. Javier Segura, Joaquín del Río y Fco. José Pernía), quienes quisieron confiar en la palabra de este trianero y sevillano para que exaltase a su Titular bendita; pero muchas gracias también a todos los hermanos en general, pues le han permitido al pregonero vivir esta Hermandad como si fuese uno más de ellos.
Gracias a la Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad de la Divina Pastora de las Almas y Beata Ángela de la Cruz, pues en esta trianera Hermandad, el pregonero vive, día a día, la Gloria de Sevilla. Muchas gracias, sobre todo, a Manolo Tello, Alfonso de Julios, Antonio Rodríguez Babío, José Salgado, José Luis López, Antonio Jesús Zamora, José J. García, César Villar y tantos otros, a los que no nombra el pregonero debido a que la lista sería interminable, pero ellos saben muy bien quienes son.
Gracias a un amigo anónimo para el público, quien tuvo la delicadeza de regalar a este pastoreño las hermosas cubiertas en las que iban los folios del Pregón.
Gracias a dos grandes maestros en la palabra versificada, unos maestros que se llaman Joaquín Caro Romero y Enrique Barrero Rodríguez, pues a lo largo del tiempo que ha durado la gestación del Pregón, han apoyado a este discípulo y le han dado, al igual que tantas personas, muchos buenos consejos para saber estar en el atril.
Gracias a sus compañeros de Mundo Cofrade, quienes no han dudado, en ningún momento, en las palabras de este pregonero. Muchas gracias, muy especialmente, a Juan Miguel Sánchez Quirós, quien ha editado de forma digital (pues hay que adaptarse a los nuevos tiempos) este Pregón, pues sabía que el pregonero temía que sus palabras pudiesen perderse en el aire y casi nadie las pudiese recordar, por ello, aparecen aquí plasmadas.
Muchas gracias a aquellos que le han regalado al pregonero alguna obra dedicada con ánimos para dar el Pregón, personas como Gabriel Sánchez "Gasán", José L. Garrido Bustamante y José A. Rodríguez Benítez.
Gracias a todos aquellos que, de una forma u otra, han contribuido para que este Pregón pudiese ser el que todo el mundo esperaba de este humilde servidor.
Y por último, gracias a la Divina Pastora, y también gracias a Sevilla, a la que debo todo lo que soy, y cuyo aire respiro, gracias al cual vivo y siento a esta ciudad tan secreta para tantos forasteros.
Gracias a todos.
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