El pasado 4 de febrero se inauguró en la ciudad de Córdoba la exposición de Cristos Mexicanos organizada por la Hermandad del Santísimo Cristo de Gracia, con el oficio de una solemne misa de apertura en la Iglesia de la Magdalena, a cargo del arzobispo mexicano de la ciudad de Puebla de los Ángeles, quien viajó desde México para ese propósito, y concelebrada por el presidente de Caja Sur, Don Miguel Castillejo.
Esta exposición, patrocinada por el Ayuntamiento de Córdoba, y por la misma Caja Sur, consta de ocho impresionantes Cristos Mexicanos hechos con caña de maíz, atractivo principal de dicho evento, haciéndose notar la gran semejanza de éstos con las imágenes de los diferentes Cristos cordobeses.
En esta muestra también se pueden apreciar diversos páneles con fotografías de otros Cristos mexicanos y algunos videos, en dos pantallas puestas para tal efecto, acerca de toda la información de las piezas allí expuestas.
Como parte de los atractivos de este evento, se ha organizado un ciclo de conferencias que se llevarán a cabo cada viernes, así como también algunos conciertos de marchas y un concierto de música coral.
Esta exposición finalizará el domingo 25 de febrero, y en los días posteriores a ella, se celebrará el tradicional Vía Crucis de Cofradías, organizado por la Agrupación de Cofradías de Córdoba, que será presidido por el Santísimo Cristo de Gracia, en su paso hacia la Catedral, que, tras unos días en el Convento de La Encarnación, volverá de regreso a su lugar en el templo.
Algunos ejemplos de los Cristos expuestos en esta muestra son el Cristo de Gracia, de la Iglesia de los Padres Trinitarios, hecho de médula de caña de maíz, telas encoladas y fibras vegetales, y cuya procedencia es el Convento de los Padres Trinitarios, en Puebla, México.
El Cristo de la Misericordia es una pieza esplendorosa del arte del siglo XVI, ya que la faz muestra a un Cristo muerto con rasgos mexicanos, en cuyo cráneo se adivina lo que un día fue una corona de espinas. Se cree que su primera advocación fue el Cristo del Consuelo, y que fue donado por un rico comerciante cordobés llamado Miguel de Haro.
El Cristo de Monturque es un Cristo muerto, de rasgos serenos y bellos, y cuyas proporciones son dignas de notarse. Esta imagen ha sido adquirida por la Iglesia de San Mateo de Monturque a un coleccionista cordobés llamado Antonio Ortega.
Una pieza más en esta exposición es el Cristo de la Sangre, obra hueca en médula de caña, cuyas manos presentan la típica parálisis y desproporción a causa de la dificultad de esta técnica. Fue restaurado por Justo Romero en 1985, y tras sufrir las inclemencias de una tromba, quedó esponjoso.
Traído por Andrés Fernández de Mesa, en 1576, el Cristo de Zacatecas es una obra hueca en caña de maíz y sudario de tela encolada, y cuya profusión de sangre acentúa su patetismo. Su nombre corresponde a una ciudad minera al norte de Michoacán, región de donde es oriunda esta técnica escultórica.
El Cristo de las Mercedes es una obra hueca modelada con papeles y maderas fofas. Está fabricado a partir de moldes, lo que hace que no haya mucho contraste entre su rostro y su anatomía. Sin embargo, su belleza serena habla de un escultor conocedor de las formas clásicas. Actualmente está siendo restaurado por Ángela Rojas.
El Cristo del Punto, fabricado en médula de caña, cuenta con un sudario en tela encolada y enyesada. Se procesionó en el interior de la Catedral de Córdoba en los años sesenta, mostrando su liviandad a los feligreses, fenómeno común en esta técnica. Fue restaurado por Ángela Rojas entre 1993 y 1999.
El Cristo de la Piedad y el Cristo de Guadalcázar no han podido ser trasladados a la exposición, por lo que se muestran sus imágenes por medio de fotografías.
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