Aún recuerdo cuando leí el siguiente pensamiento... en ese momento sentí que mi corazón se llenó de amor infinito...
"...Te amo porque eres parte de mí..."
¡Qué maravilloso es sentirse amado, amigo querido!, pero igualmente hermoso es saber que somos capaces de albergar ese sentimiento único para lo cual hemos nacido... AMAR...
El amor nos sitúa en una relación única con Dios y con nuestros semejantes, pero no olvidemos que esta relación debe nacer voluntariamente, desde el fondo de nuestro corazón, sabiendo que el amor no se puede forzar, se debe elegir... y que no debemos amar con temor, sino con plenitud, porque para eso fuimos creados...
Debes tener la profunda convicción de que amar es entregarte a todo lo que te llama, es ser generoso, tierno, compasivo... Es ser tú mismo, pero a la vez estar en quien amas... Es meterte en el remolino, en la tormenta... y estar dispuesto a amanecer abrazado a una estrella... o a una brasa...
Amigo querido, la capacidad de amar corre a la par de tu vida... ¡no la desperdicies!... Levántate cada mañana con el alma bien dispuesta y el corazón abierto a recibir todo aquello que quieran compartirte... conviértete en los oídos de los demás... en la voz de quien sólo puede musitar... en las manos del caído y en los pies del perdido..., en los ojos del que apenas ve y en el libro del ignorante... camina seguro y reparte amor a raudales... riega los corazones de tus semejantes con el agua de tu amor... al igual que el agua de mayo llega en el momento más oportuno y prepara la tierra para la cosecha bendita...
Si somos capaces de irrumpir en la vida de los demás con las armas del amor, estaremos extendiendo las ramas del árbol universal, bajo cuya sombra se guarecerán todos aquellos que necesiten de comprensión y cariño... y en donde brotarán los retoños de las semillas más hermosas... la ternura, la caridad, la benevolencia, la fe, la esperanza y el amor...
Amigo tierno... ¿me creerías si te digo que cada mañana le pido a Dios no olvidar que el amor es la esencia de mi alma... que es mi principio y mi fin... y que la verdadera razón de por qué debo amar sólo la encontraré en mi entrega generosa e incondicional a los demás...?
Recordemos que sólo tenemos una vida, y que el tiempo en ella transcurre y no se detiene... Caminemos día a día agradecidos por el gran regalo de poder amar... de poder ser un instrumento en manos de Dios..., trabajemos por ello... y yo te aseguro que al finalizar tu día, cada noche, al cerrar tus ojos y elevar una plegaria al cielo, sentirás la honda satisfacción de que ha valido la pena vivir... porque... ¿Qué puede haber más hermoso en esta vida que ser como agua de mayo en el corazón de los demás...?
A.B.
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