UN NUEVO CURSO POR DELANTE
Han finalizado las vacaciones estivales, unas vacaciones que suponen un tiempo de descanso, de relax, y por qué no decirlo, de reflexión. Ahora, una vez que hemos recuperado las fuerzas necesarias para trabajar y continuar nuestro camino mirando hacia delante, estamos preparados para enfrentarnos con valentía a un nuevo curso.
Es verdad que las vacaciones acaban de finalizar, que el equipaje lo hemos desecho hace escasos días, pero para que todo vuelva lo más rápido posible a la total y absoluta normalidad, ya están volviendo a salir a las calles las procesiones de Gloria en su "segunda etapa", es decir, la continuación del ciclo de Gloria tras la procesiones de las Vírgenes del Carmen en el mes de julio.
Vuelven a celebrarse los cultos, los cabildos de oficiales, los plenos de Hermanos Mayores... toda una serie de ocupaciones relacionadas con nuestras cofradías, y que tendrán que ser compaginadas con nuestro trabajo laboral o estudiantil, el cual siempre debe estar por delante, tal y como lo indica una frase que dice así: "primero la obligación, y después la devoción".
Sí, cofrades, sabéis que estamos comenzando un nuevo curso, y a su vez, el último trimestre del año, la recta final de este año que es el primero del siglo XXI y del Tercer Milenio, el año 2001, que desembocará en la Navidad, y aunque ésta esté por llegar, ya estamos viviendo la "precuaresma", porque en pocos días se conocerá el nombre de la persona que anunciará, con sus pinceles y con sus artes pictóricas, nuestra Semana Santa, al igual que también conoceremos el nombre de la otra persona que nos anunciará también la llegada de nuestra fiesta mayor, pero esta otra persona lo hará a través de sus estilos escriturísticos y, principalmente, de su voz.
Volveremos a acudir a diferentes Besamanos de hermosas Señoras con sugerentes advocaciones que van desde el Santo Rosario hasta la Esperanza, desde la Divina Pastora a la Reina de Todos los Santos, desde la Virgen de Regla hasta la del Amparo; y en este inicio del curso, vamos a comprobar como las Penas de Jesús y los Dolores de María se desvanecen cuando los volvamos a encontrar entre los naranjos de San Vicente, y entonces, Jesús morirá, con su Divina Misericordia, cuando diga sus Siete Palabras desde la cruz: "Por fin hemos regresado a San Vicente".
Es verdad, otra vez, como si nada hubiese pasado, volvemos a iniciar un nuevo curso, y no podemos evitarlo, porque el tiempo nos ha introducido nuevamente en esta rutina a la que ya estamos acostumbrados, porque hay que aferrarse a la idea de que ya estamos levantando las persianas del nuevo curso, que hay que volver a trabajar y a luchar para poder seguir mirando al frente, y jamás, jamás, volver la mirada atrás, porque el pasado, como bien dice su nombre, ya ha pasado, y no es que debamos de olvidarlo, pero tampoco tenerlo presente en la memoria constantemente, porque hay que trabajar otra vez, continuar con la rutina de siempre, para que así, y solamente así, los cofrades podamos llegar, como cada año, como cada vez que se marcha el invierno y retorna con la vida y con la alegría la primavera, a la Semana Santa, y comprobar como vuelve a pasar, por nuestra vida, otro ciclo más.
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